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DISCOGRAFÍA







Este cd en vivo incluye temas grabados en 8 conciertos distintos, realizados entre 2002 y 2005 en Guadalajara (Jalisco), Río Blanco (Veracruz), Cd. Cuauhtémoc (Chiahuahua), Zinacantán (Chiapas), Culiacán (Sinaloa) y La Boca (San Luis Potosí).



En vivo desde Puerto Camaleón


... Desde Puerto Camaleón ...

Brotan heno y otates por cabellos. A café huele el pasto mojado; a resinas e incienso la brisa vespertina. Siempre hay neblina para la melancolía, nunca falta una fruta para alegría. Artes y oficios son lo mismo; virtudes y vicios se confunden en los instintos. Entre canciones e himnos, entre arpa y martillo, entre letra y danza no hay zanja. Oraciones y conjuros nacen de todo susurro. Hay quienes tienen la piel plateada, dorada o bronceada; la espalda se curte con rostro de azulejos.

El volcán brama copal chispeando, y los pies se deslizan al pueblo del barro. Nadie se sacia de mirar con ansias descarapeladas el resplandor de la madrugada, momento en que los adobes cantan al ver tan derretidas las nubes que van –huerfanitas del sur- con algo que decirnos, sin futuro. Las calles palpitan lentas meditaciones de marea baja, y las cazuelas estilan su guiso de ramas. Los aretes y arracadas con el viento se aman.

Un día, sin querer, lo tenía. Otras veces lo prometen; hay quienes afirman que nunca se alcanza. El otro día lo vi, mientras un cuento contabas. No existe, o tal vez sí; de eso estoy seguro. Ahora, parado en Puerto Camaleón, cruzado por fábulas, podría verlo y olerlo real, pero ha cambiado de lugar, como suele hacerlo. Mientras tanto, me gusta caminar por la noche en reversa, saber que el silencio es prófugo aún.












Un Mito más
2005, Independiente

Algunos nacen de oídas, de andarse mutando realidades por los contares que van de precedentes generaciones a sus sucesivas. Hay mitos vienen de la sagaz palabra mentirosa y alevosa, con el fin de revestir intereses y su moral con un halo sagrado. Éstos son los que denigran la palabra mito por mitote en el sentido coloquial, sinónimo de desmán, relajo, alboroto ­no refiriéndonos a aquellos mitotes sagrados que celebran subversiva y religiosamente los pueblos indios, cantando y rezando las proezas de sus ancestros y dioses.

Ciertas personas se vuelven mitos al ausentarse, dejando una estela de obras que se valorarán por tantos, tantos vientos por llegar. Pero otros mitos, los verdaderos mitos, son los que dan vida a nuevos linajes, ciudades, visiones del mundo que se fundan sobre el suceso creador, un imaginario punto cero de nacientes horizontes históricos.

En Un mito más algo se habla de ello; de los hombres bragad@s, de aquel edén llamado Puerto Camaleón, del Zúmbale de arduas labores, de Milongas de lejanas andanzas, de Arenas que se quedan solas, del origen de las piedras, de espumosas matanzas del ayer que renacieron antier, y de la lluvia que siempre habrá de caer. Ahora ­esperando a nadie le quede el saco-, si crees saber que mundo comienza hoy, aquí y ahora, te obsequiamos un planeta para ti, sólo para ti.

Un mito más se suma y se ofrece como una pequeña partícula a quienes imaginan que ésta, nuestra historia retorcida, encuentra nuevas rutas para oxigenarse.

Todo esto, en el entendido de que nos pongamos a pensar y a meditar sobre aquellos mitos que nos hacen falta inventar, soñar, trazar, como un mundo globalizadamente esférico, no cónico como el de ahora, cuya cúspide empina sobre los poderosos la riqueza de nosotros los pobres; pero también, y no menos importante, hay que reflexionar sobre otros mitos a los que ya les va llegando su hora de partir, que a veces son los peores enemigos de quienes se deciden por encender una atmósfera más justa y humana.













Sillón de la Paz
2002, Independiente

El aztlán, el origen de estos cantos no son el gusto por la poesía, las musas y la inspiración. Una mezcla de indignación con esperanza, amor y rabia urbana, es la fuente de estos sones que son a la vez testimonio de escenas que suceden a diario. Estamos en tiempos en donde los hombres de buena voluntad, el silencio, los paseos por el bosque y su frescura, la inocencia y la locura son auténticas especies en extinción. Por eso tomamos la palabra, por que el canto a la libertad y a la unidad no es un arte, sino la proclamación de un reino más justo y que puede ser realidad en la tierra para toda la raza humana, a pesar de que la historia anda optando por rumbos trágicos en desigualdad, intolerancia de todo género, soledad, guerras, neoliberalismo salvaje, contaminación e inconsciencia.

Dejemos, pues, de ser campesinos del dolor para plantar de nuevo y echarle agua y tierra a nuestro árbol de la paz: porque Dios no perderá nunca la fe en el ser humano, no es época propicia para seguir traicionándonos y engañándonos mutuamente, sino de tender lazos, caminos y puentes que nos acerquen, con todo y nuestras sanas diferencias.